Qué calzar en el Camino de Santiago

Publicado el : may 24, 2019 | Autor: KIROLAK | Categorias: Kirolak

Una de las mayores preocupaciones de quienes se plantean peregrinar hasta Santiago de Compostela es la de qué calzado llevar. Sin tratarse de una ciencia exacta, os hacemos el planteamiento que consideramos más acertado.

Qué calzar en el Camino de Santiago

Es normal que quien se va a embarcar en este clásico del senderismo, especialmente si no se es un/a senderista habitual, tenga dudas sobre qué calzado llevar para asegurarse no tener problemas. Unos pies sanos son garantía de disfrute y de alcanzar el objetivo sin penar por el camino.

Obviamente, nuestra elección variará en función de la época del año en la que vayamos a realizarlo y, en este caso, vamos a centrarnos en ese periodo comprendido entre las últimas semanas de primavera y las primeras de otoño; de mediados de mayo a mediados de octubre.

Teniendo en cuenta que prácticamente no existen tramos técnicos en ninguna de las diferentes rutas, que no encontraremos nieve y que las temperaturas van a resultar agradables e incluso altas, podemos prescindir de las botas y apostar por un calzado bajo de montaña. Siempre hay, no obstante, quien camina más a gusto con ellas por costumbre, sensación de seguridad o cualquier otro motivo. Si bien es cierto que la transpirabilidad se reduce en cierta medida, os sugerimos que sea un modelo con membrana impermeable. Por mucho que nos quiera sudar el pie, si llevamos un buen calcetín nunca vamos a llegar a tener una sensación desagradable, como sí lo será caminar mojados en caso de lluvia o rociada, ni va a tener las mismas consecuencias en nuestra piel. Hoy en día, además de los robustos modelos clásicos, las marcas han desarrollado zapatillas increíblemente flexibles y ligeras que no nos agobiarán ni en los días de más calor.

Os aconsejamos complementar este calzado bajo e impermeable de montaña con una sandalia. No una cualquiera, sino una realmente confortable que nos permita descansar y oxigenar nuestros pies al terminar cada etapa o incluso caminar algunos kilómetros con ella en etapas llanas con tramos sencillos de pista o asfalto. Debe recoger y sujetar bien el pie, sin holguras, mejor con tiras anchas y, puestos a pedir, protegidas con la clásica membrana tipo neopreno en su zona interna que irá en contacto con nuestra piel. Pese a que no pensemos utilizarlas en zonas irregulares, si llevan la puntera cerrada nos curamos en salud. Pese a que disponemos, por regla general, de 10 dedos, creednos que nada pueden hacer contra una sola piedra, aunque la superen en número.

¡Buen camino!

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